miércoles, enero 06, 2010

OTRA VEZ SOPA


Una sopa oscura de tristezas, eso era mi pieza este fin de semana, una pizca ingrávida de halito viviente se posaba a veces sobre mi frente marcada. Y no decía. No sabría. Que pavada! Si son todos como dolientes fragmentos, algún parásito, alguna nada. Dos quilos en mi carne y dos docenas de empanadas. Bajo la parra, sarmientos se martirizan, se consagran. Esas reuniones familiares. Esas sórdidas payadas. Cipayas, se dejan ver, en toda la esquina. Dorada. Una nube negra, se posó, no atiné a nada. Solo a rezar el rosario que algún día me enseñaste. Una mezcla de Gagliardi, mi alumna más aventajada. No podía levantarme. No quería molestarme. No sentía en mí, la carne. Y sin embargo, me siento. Oro y olvido. Sueño y despierto para volver a soñar.El lunes, ya estoy mejor. Fue solo un día negro, trashumante. Óleo de sangre negro. El dilema resultante. Demacrada.

1 comentario:

elis dijo...

A veces siento igual... y si, se me repite de tanto en tanto, miedo a la noche, al no poder ver cómo es que te ven y sentir que cada centímetro cada miligramo que sabemos que no fue vano, esta demás, por vanidad, la nuestra, por indiferencia, la del mundo....porque por lo general no sentimos miedo, son buenas tus sopas, más aun las de letras, yo le pondré un poco de aliño a la mía y un par de palabras sucias para que sepa más audaz, vio?.