
Una amarga pulpa de racimos, primera palabra, el deseo a flor de piel. Susurran incansablemente, no paran, siguen y paran y siguen para volver a seguir. Son dos guerreros en la noche. Los gatos se fueron y solo queda la luna.
De pronto el mármol da paso a la porcelana, medio hermana de la piel de tu prestancia. Y sigo enumerando, los placeres de la vida. Me quita el brillo la vista, hasta quedo obnubilado, por la luz que dan tus piernas, antes de entrar a rosado.
El color de la elegancia
De la finita alegría
De las bodas mañaneras
Las culebras, las harpías
Van desencadenando
Este aroma partidista
De una muñeca de carne
Y hueso, que resucita
Y en su roja boca roja,
Va cantando una diatriba
De critica constructiva
Y un enojo lacerarte
Y de este ritual errante
Sale mi amor marginado
ese amor que te ha gustado
y al mismo tiempo es espiante!
No hay comentarios.:
Publicar un comentario